El matcha dejó de ser una moda pasajera: es una categoría fija en la hostelería de día. Te contamos qué es, por qué arrasa y cómo rentabilizarlo en tu barra.
¿Qué es el matcha?
El matcha es té verde japonés molido en un polvo muy fino. A diferencia de una infusión normal, al prepararlo consumes la hoja entera: por eso su sabor es más intenso —vegetal y con ese punto umami— y su color, un verde vibrante inconfundible. Aporta cafeína de liberación más lenta que el café, algo que su público valora.
¿Por qué triunfa ahora?
Confluyen varias tendencias de fondo: el auge del consumo sin alcohol, unos hábitos más saludables y el crecimiento imparable de la hostelería de día. Además, el matcha es tremendamente fotogénico —ese verde funciona muy bien en redes— y versátil: frío o caliente, en latte, en repostería o incluso en coctelería.
El matcha ODK, en tres formas
Sirope de Té Matcha. El sabor del matcha en formato líquido, listo para dosificar a velocidad de barra. Se disuelve en frío sin grumos: ideal para lattes, iced drinks y cócteles.
Frappé Matchamisú. Matcha ceremonial y tiramisú en una base de frappé en polvo. Un postre líquido cremoso, sin gluten, de ticket medio alto.
ODK Blend Matcha. Polvo ready-to-mix para superfood lattes, fríos o calientes, con un verde que entra por la vista.
Cómo subirlo a tu carta
Empieza por un iced matcha latte (base vegetal fría + corona verde), suma un matcha spritz en versión sin o con alcohol y cierra con el Matchamisú como postre. El formato profesional mantiene un coste por consumición controlado, así que el margen acompaña.
